Las consecuencias de las drogas y el alcohol a corto plazo son más conocidas que aquellas que pueden afectar a los consumidores en el futuro. Por ello, en este post haremos referencia a las enfermedades y condiciones de salud delicadas que pueden generarse a largo plazo.

Consecuencias del uso de las drogas y el alcohol en la salud

Los adictos a este tipo de sustancias suelen generar problemas de salud relacionados con enfermedades pulmonares y del corazón, incluyendo embolia, cáncer e incluso problemas mentales, los cuales se determinan por medio de escanografías, radiografías de tórax y análisis de sangre.

Un ejemplo de ello es el tabaco, cuyo humo puede ocasionar varios tipos de cáncer, mientras que la metanfetamina genera problemas dentales graves y los opioides pueden inducir sobredosis que conllevan a la muerte. Otras drogas inhalantes son conocidas por ocasionar daños a las células nerviosas del cerebro y el sistema nervioso.

Recientemente también se ha constatado que el consumo de drogas aumenta el riesgo de contraer infecciones como el sida o la hepatitis C, especialmente al compartir los implementos utilizados para inyectarse y practicar relaciones sexuales sin protección.

La exposición a bacterias ante el consumo de drogas inyectables también puede generar enfermedades cardíacas y de la piel.

La influencia de las drogas y el alcohol en la aparición de enfermedades mentales

Enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión y la esquizofrenia son frecuentes cuando una persona es adicta a este tipo de sustancias y sus efectos pueden derivar en otros trastornos de salud mental, especialmente en aquellos que tienen mayor vulnerabilidad.

También es cierto que las personas que sufren de ansiedad y depresión suelen incurrir en el consumo de drogas como una forma de aliviar los síntomas de estas enfermedades, pero la realidad es que esto puede ocasionar el agravamiento de los trastornos mentales e incrementar los riesgos asociados a la adicción. En este caso, es necesario tratar ambos problemas simultáneamente.

¿Qué tipos de daños ocasionan las adicciones en las personas?

Aunque ya hemos venido mencionando la mayoría de las consecuencias que se pueden generar a raíz de la adicción a este tipo de sustancias, a continuación enlistamos algunas de ellas de manera más específica:

  •         Enfermedades del corazón.
  •         Embolia.
  •         Cáncer.
  •         VIH o sida.
  •         Hepatitis B o C.
  •         Endocarditis.
  •         Celulitis.
  •         Enfermedades pulmonares.
  •         Trastornos de salud mental.

Circunstancias particulares en que las drogas son más dañinas

Existen ciertas circunstancias donde las drogas pueden generar mayores daños a las personas, debido a una condición subyacente que las hace vulnerables a sus efectos.

Consumo de drogas y alcohol en el embarazo

Cuando una mujer consume este tipo de sustancias en el embarazo, puede ocasionarle el síndrome de abstinencia neonatal a su bebé, cuyos síntomas incluyen temblores, dificultades para dormir y alimentarse e incluso pueden derivar en convulsiones.

Más adelante, los niños pueden sufrir problemas en el desarrollo, asociados a su comportamiento, atención o habilidades cognitivas. Aún se están estudiando otros efectos a largo plazo.

Exposición secundaria al humo del tabaco

Las personas que se encuentran cerca de fumadores están expuestas a químicos perjudiciales que aumentan el riesgo de padecer enfermedades del corazón y los pulmones.

En la actualidad, se siguen estudiando los efectos de la exposición secundaria al humo de la marihuana.

Incremento de probabilidades de infección

Como mencionamos antes, el uso de drogas inyectables es uno de los principales factores en la transmisión de enfermedades como hepatitis C, endocarditis y celulitis.

Asimismo, las personas bajo los efectos de estas sustancias suelen perder el juicio y pueden involucrarse en prácticas sexuales inseguras que conllevan este tipo de consecuencias.

Mayores riesgos de sufrir un accidente automovilístico

En concordancia con el punto anterior, conducir bajo los efectos de las drogas o el alcohol disminuye y afecta las habilidades de la persona para percibir y actuar en el momento correcto, lo cual es un riesgo que puede derivar en accidentes automovilísticos y pone en juego la vida de las personas.